Page 188 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Vio  que  Ender  trasponía  la  puerta  y  Carlotta  la

          cerraba. La cantidad de desechos que había entrado era


          relativamente leve, y Cincinnatus encabezó la marcha por

          el corredor con paso enérgico.


                 —Aún  no  he  matado  a  ninguno  —dijo  Ender—.  A

          menos  que  se  mueran  cuando  se  estrellan  contra  las


          paredes.


                 —¿Y nadie nos ha seguido por la puerta? —preguntó

          Cincinnatus.



                 —Despejado —respondió Ender.


                 —Tenemos una buena caminata hasta el centro de la

          nave —añadió Carlotta.


                 Al cabo de un trecho, el corredor desembocó en una

          enorme cámara que parecía un emparedado. Cincinnatus


          se  obligó  a  reorientarse  para  ver  la  habitación  como  la

          habrían visto los fórmicos. El espacio entre el piso y el

          techo era de solo un metro, pero ambas superficies tenían


          ondulaciones.  Y  ambas  superficies  estaban  llenas  de

          cavidades. Profundas.


                 —El dormitorio —dedujo Carlotta.



                 Debía  de  estar  en  lo  cierto.  Cada  cavidad  tenía  la

          profundidad suficiente para que una obrera fórmica se

          acostara  a  dormir.  La  superficie  blanda  y  orgánica  los


          protegería  de  la  tensión  de  la  aceleración.  Cincinnatus


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