Page 191 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Magnetismo cinco —dijo Cincinnatus, para poder
moverse de nuevo.
El centro tenía aberturas regulares, sin puertas.
Cincinnatus se lanzó por la primera cuando Carlotta le
dio su aprobación.
Se encontraron en un largo corredor que se dirigía
hacia el eje de la nave. Esta vez el tubo tenía vías en lo que
los fórmicos considerarían el piso y el techo. Era
comprensible; un vehículo no se adheriría a raíles que
solo corrieran a lo largo del piso. Desplazaban algo por
esos raíles, y en forma regular. Cincinnatus vio que las
vías de metal estaban lustrosas por el uso constante.
—Los trenes aún funcionan —anunció Carlotta.
Como si hubiera esperado esa frase, Ender lanzó una
advertencia desde la retaguardia.
—Apretaos contra los rincones, aquí viene el tren.
Cincinnatus cayó al «piso» por donde caminaba y se
estiró. Poco después, una vagoneta se desplazó por los
raíles. Unos tirantes sujetaban las ruedas a ambos
conjuntos de raíles. El chasis de la vagoneta era como una
jaula de alambre, y estaba llena de material orgánico.
¿Plantas? No, se contorsionaban, apretándose contra el
alambre. Pero no salía nada.
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