Page 189 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
metió una mano en el interior y apretó. Se rompió. Debía
de haber sido flexible, pero se había secado. Quizá los
fórmicos humedecieran sus celdas mientras dormían,
para mantenerlas elásticas. Pero ahora las paredes se
desmenuzaban al apretarlas.
Era una marcha difícil. El calzado magnético era
inútil, y rompía el piso o el techo cuando trataban de
apoyarse. Pero Cincinnatus pronto aprendió a aplicar
solo una presión leve con las manos para deslizarse a un
ritmo regular. Solo tocaba las camas cuando tenía que
eludir las ondulaciones, de lo contrario flotaba. Echó un
vistazo y vio que los demás no se demoraban. No
importaba si imitaban su técnica o la habían aprendido
por su cuenta. Avanzaban a buen paso.
Algunas celdas contenían cadáveres fórmicos. La
mayoría estaban vacías.
—¿Adónde nos dirigimos, Lot? —preguntó
Cincinnatus—. Esto no termina nunca.
—Quizás haya una estructura cerca del centro. Este
recinto debe de albergar centenares y...
—Unos tres mil —añadió Ender—, si es igual todo en
derredor. Un poco menos, según lo que haya en el centro.
Cincinnatus no se sorprendió de que Ender, fuera de
peligro por el momento, procesara información sobre el
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