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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
tranquilidad. Les permitía tener muchas más hijas de las
que podían dominar directamente con la mente.
—Sí —admitió Ender—. Los zánganos son la
adaptación natural. Ellos pueden extender el alcance de
la reina. Pero aun con veinte machos adheridos a ella, a lo
sumo podía controlar unos centenares de obreras al
mismo tiempo. Era inevitable que algunas escaparan de
su control. Así que una reina inventó la organela
esclavista. O quizá muchas reinas probaron suerte con
varias y compartieron los resultados hasta que optaron
por esta.
—Y nunca se la dieron a los machos —dijo Bean.
—No era necesario. Ellos siempre eran leales a la
reina. La adoraban, estaban unidos a ella, conocían cada
pensamiento suyo...
—Cada pensamiento que ella les permitía conocer —
corrigió Bean.
Ender asintió.
—Cada reina prepara esta organela en su interior y la
administra a los huevos de las obreras. Los machos son
naturales, son producto de la evolución. Pero las reinas
hacen esto con las obreras una por una. Saben muy bien
lo que están haciendo.
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