Page 285 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          necesitaba  ocultar,  pero  no  los  subsiguientes,  y  Bean

          podía  distinguir  lo  que  la  reina  había  sentido  antes.


          Confiaba en que sus interpretaciones fueran atinadas y,

          en caso contrario, serían las mejores que obtendría.


                 Tres días vivió en el sueño. A diferencia de las reinas,

          Bean  no  intentó  ocultar  nada.  Desnudó  su  vida  entera


          ante los zánganos. Les permitió sentir lo que significaba

          ser humano, un hombre con responsabilidades ante los


          demás,  pero  en  última  instancia  un  agente  autónomo,

          libre para decidir mientras aceptara las consecuencias de

          sus decisiones.



                 Se maravillaron. Se horrorizaron ante ciertas cosas,

          ante  la  idea  del  asesinato.  Bean  les  mostró  que  él

          consideraba  como  un  asesinato  que  la  Reina  Colmena


          rompiera  el  contacto  con  la  mente  de  una  obrera,

          matándola. Pero esa interpretación errónea divertía a los

          zánganos.  No  es  como  vosotros,  los  humanos,  tú  no


          entiendes. No dijeron esas palabras, pero él entendió la

          idea a partir de su actitud burlona, paciente, desdeñosa.

          Como adultos hablando con niños precoces. Como Bean


          hablando con sus propios hijos cuando aún no tenían dos

          años y no habían empezado a educarse por su cuenta.


                 Al  fin  los  zánganos  se  retiraron,  y  entonces  Bean


          durmió en serio, profunda y plenamente. Soñó, pero eran

          los cómodos sueños del descanso normal. Sin pesadillas.


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