Page 284 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          resistía,  incluso  si  sugería  un  procedimiento  mejor,  la

          reina abandonaba la mente de la obrera, cerraba el enlace


          entre  ambas,  y  a  través  de  los  ojos  de  los  fórmicos

          cercanos presenciaba la muerte de la obrera renuente.


                 Y  se  conformaba  con  eso.  Porque  el  temor  más

          profundo de las reinas era una rebelión de las obreras.


          Los  zánganos  no  recordaban  semejante  cosa  (¿cómo

          podían recordarlo?) pero Bean sabía que el alivio de la


          Reina Colmena delataba una tensión que no había dejado

          experimentar  a  los  zánganos.  Les  ocultaba  su  temor  a

          ellos  y  a  todos.  Pero  Bean  tenía  la  capacidad  de  los


          humanos para interpretar la mente. Sin poder conectarse

          directamente,  los  humanos  habían  adquirido  destreza


          para interpretar las emociones a partir de signos externos.

          La mayoría de los humanos lo hacían aceptablemente; si

          bien  algunos  lo  hacían  muy  mal.  Bean  lo  hacía


          estupendamente,  pero  no  por  amor.  El  amor  nos  hace

          malos observadores: proyectamos la mejor interpretación

          en todo. El odio provoca una ceguera similar: suponemos


          lo  peor.  Para  sobrevivir  en  su  infancia,  Bean  se  había

          vuelto ducho en discernir los posibles actos de la gente a

          partir  de  los  indicios  involuntarios  que  mostraban.  La


          Reina  Colmena  no  ofrecía  esas  señas  discernibles:  no

          había gestos faciales que Bean pudiera interpretar. Pero

          no  era  necesario.  Ella  ocultaba  los  sentimientos  que




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