Page 76 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Pero  cualquier  desvío  requería  una  significativa

          desaceleración de la Heródoto. Los objetos que viajaban


          tan  cerca  de  la  velocidad  de  la  luz  no  podían  virar.

          Tendrían que llegar a menos del ochenta por ciento de la

          velocidad de la luz para un leve viraje; para efectuar un


          giro de un grado o más, tendrían que reducir su velocidad

          a la mitad.


                 Eso  los  devolvería  al  flujo  normal  del  tiempo.  Los


          efectos  relativistas  del  vuelo  cuasilumínico  no  eran

          perceptibles a velocidades más bajas. Eso significaría que

          la investigación genética en los mundos humanos dejaría


          de avanzar a los brincos, en relación con la Heródoto, sino

          que andaría a un ritmo de a lo sumo dos días por día,


          quizá menos.


                 ¿Eso importaría? En los mundos humanos ya nadie

          investigaba  la  Clave  de  Anton.  Solo  Padre  y  Ender  lo

          hacían,  y  un  cambio  en  la  velocidad  de  la  nave  no


          retrasaría             su         trabajo.             Quizá            se         perdieran

          momentáneamente  un  avance  en  otras  investigaciones

          emparentadas, pero en más de cuatro siglos esos avances


          habían sido leves. Se habían abierto interesantes líneas de

          investigación,  pero  no  se  había  producido  ningún

          descubrimiento decisivo.



                 Sin embargo, Carlotta sabía que no estaban limitados

          a estas dos opciones: continuar en línea recta a velocidad


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