Page 81 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 81
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
4
Los extraños son enemigos
Si lo hubiera llamado el Gigante o Ender, Cincinnatus
quizás habría pasado por alto la convocatoria. Pero no
tenía nada contra Carlotta. Ella le tenía suficiente respeto
como para no hacerle perder el tiempo. Ender y el
Gigante daban por hecho que las ocupaciones de
Sergeant carecían de valor y que podían interrumpirlas.
La bodega siempre había sido el dormitorio del
Gigante, pero Sergeant recordaba los días en que este se
aventuraba en los laboratorios y la sala del timón. Mas al
cabo de un año de viaje, el Gigante había crecido tanto
que ni siquiera podía cruzar aquellos pasajes
especialmente modificados para adaptarlos a su mole.
Cincinnatus recordaba que él se había sentido triste
cuando el Gigante se transformó en un prisionero de la
bodega.
81

