Page 81 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card







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                                   Los extraños son enemigos











                 Si lo hubiera llamado el Gigante o Ender, Cincinnatus


          quizás habría pasado por alto la convocatoria. Pero no

          tenía nada contra Carlotta. Ella le tenía suficiente respeto

          como  para  no  hacerle  perder  el  tiempo.  Ender  y  el


          Gigante  daban  por  hecho  que  las  ocupaciones  de

          Sergeant carecían de valor y que podían interrumpirlas.


                 La  bodega  siempre  había  sido  el  dormitorio  del


          Gigante, pero Sergeant recordaba los días en que este se

          aventuraba en los laboratorios y la sala del timón. Mas al


          cabo de un año de viaje, el Gigante había crecido tanto

          que  ni  siquiera  podía  cruzar  aquellos  pasajes

          especialmente  modificados  para  adaptarlos  a  su  mole.


          Cincinnatus  recordaba  que  él  se  había  sentido  triste

          cuando el Gigante se transformó en un prisionero de la

          bodega.






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