Page 86 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          le encomendaba las misiones más difíciles y confiaba en

          sus consejos.


                 Su  hermano  había  recibido  el  nombre  de  Andrew


          Wiggin,  a  quien  el  Gigante  había  amado  y  le  había

          prestado buenos servicios. El Gigante había llamado a su

          hija Carlotta, por la monja que lo había rescatado, había


          visto  su  valía  y  lo  había  enviado  a  la  guerra.  Pero

          Cincinnatus no había recibido el nombre de alguien que


          perteneciera al pasado personal del Gigante. Se llamaba

          así por Cincinato, el gran general romano que tras salvar

          a la patria había renunciado al poder y había vuelto a su


          granja para terminar la vida en paz.


                 El Gigante soñaba con eso. Eso representaba este viaje

          para  él.  Un  intento  de  terminar  su  vida  en  paz,  de


          consagrarse a salvar la vida de sus hijos.


                 Para  Cincinnatus,  no  había  dudas  de  cuál  era  su

          misión. Tú eres el soldado, le decía el Gigante. Seguirás

          mi por mi senda de guerra. Yo he abandonado mi vida


          militar; te la cedo a ti.


                 Así  que  Cincinnatus  estudiaba  la  guerra  con

          perseverancia,  en  todos  sus  aspectos:  armamentos  y


          táctica, estrategia y logística. Cada período, cada batalla,

          cada general bueno o malo. Observaba todo a través de la

          lente de la guerra. Se preparaba.





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