Page 184 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Encendieron las lámparas de gas. El cuarto era grande,
mucho más que el dormitorio adyacente. El aire en el interior
era pesado y perezoso, y carecía de luz natural. En lo alto se
podía ver el marco de una claraboya, pero se había pintado
el cristal de negro.
Por toda la estancia había sillas destartaladas y un par de
mesas, todas cubiertas de papeles, tijeras y máquinas de
escribir. Sobre una silla descansaba un constructo
desactivado, sus ojos apagados. Una de las patas estaba
aplastada y sangraba hilo de cobre y fragmentos de cristal.
Las paredes estaban empapeladas con carteles, y las pilas de
Renegados mohosos cubrían el suelo. Contra una pared
húmeda descansaba una imprenta de aspecto difícil, un
enorme armatoste de hierro cubierto de grasa y tinta.
Benjamin se sentó en la mesa mayor y acercó una silla a
su lado. Encendió un cigarrillo desanimado y fumó con
profusión. Derkhan se unió a él y señaló al constructo con un
pulgar.
— ¿Cómo está ese trasto? —preguntó.
—Demasiado ruidoso para usarlo de día. Tengo que
esperar a que se vayan los demás, y como entonces la
imprenta está funcionando, da igual. Y no te puedes imaginar
qué alivio es no tener que estar girando esa maldita rueda una
y otra vez toda la puta noche, una vez cada dos semanas. Le
meto un poco de carbón en las tripas, lo señalo y me echo
una siesta.
— ¿Cómo va el nuevo número?
Benjamin asintió lentamente y señaló un montón
empaquetado junto a su silla.
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