Page 181 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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sobre los viejos soportes de madera. Las lenguas y las tiras
de piel desgarrada colgaban rezumantes. Los canales
practicados en el suelo del matadero se desbordaban,
haciendo que la sangre sucia lamiera los cubos de menudillos
y las cabezas de vaca cocidas.
Por fin cayó el último puerco y los hombres exhaustos se
mecieron de pie. Estaban cubiertos de sangre y sudor. Tras
una breve conferencia y una ronca risotada, el llamado Ben
se alejó de sus compañeros y se dirigió hacia Derkhan. Tras
él, los otros dos abrieron la primera canal y derramaron las
entrañas en una enorme carretilla.
—Dee —saludó Ben en voz baja—. Mejor no te doy un
beso —comentó, señalando sus ropas saturadas, su rostro
sanguinolento.
—Estoy complacida —respondió ella—. ¿Podemos hablar
en otro sitio?
Se agacharon ante los ganchos de carne y se dirigieron
hacia la oscura salida, subiendo las escaleras hasta el nivel
de la calle. La luz se tornó menos pálida a medida que el tinte
azul grisáceo del cielo se filtraba por las sucias claraboyas
del techo del pasillo, muy arriba.
Benjamin y Derkhan entraron en una habitación sin
ventanas con una bañera, una bomba y varios cubos. Tras la
puerta colgaban algunas batas toscas. Derkhan observó en
silencio cómo él se quitaba las ropas encenagadas y las
arrojaba a una pila con agua y jabón en polvo. Se rascó, se
estiró lujuriosamente y después agua en la bañera. Su cuerpo
desnudo estaba cubierto de sangre oleosa, como si fuera un
recién nacido. Espolvoreó algo de jabón bajo la boca de la
bomba, removiendo el agua fría para formar espuma.
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