Page 190 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Cuando Lin despertó con la cabeza de Isaac junto a la
suya, se quedó mirándolo un largo rato. Dejó que sus antenas
vibraran ante su aliento. Pensó en que había pasado
demasiado tiempo desde la última vez que pudo disfrutar así
de él.
Se giró con cuidado hacia un lado y lo acarició. Él
murmuró algo y cerró la boca. Sus labios se fruncieron y
abrieron al respirar. Lin pasó las manos por todo su cuerpo.
Estaba contenta consigo misma y orgullosa de lo que había
hecho la noche anterior. Se había sentido sola y desdichada
y se había arriesgado, e Isaac se había enfurecido al verla
aparecer sin avisar en su zona de la ciudad. Pero había
conseguido que todo saliera bien.
No había tenido intención de jugar con la simpatía de
Isaac, pero la furia se había convertido al instante en
preocupación por su extraño proceder. Ella comprendió con
vaga satisfacción que estaba claramente agotada y
deprimida, que no tenía que convencerlo de su necesidad de
mimo. Isaac incluso reconoció las emociones en el
movimiento de su cuerpo de insecto.
Los intentos de Isaac por que no lo vieran como su amante
tenían un lado positivo: cuando andaban juntos por la calle,
sin chocarse, a paso lento, imitaban la timidez del cortejo de
los jóvenes humanos.
Los khepri no tenían un equivalente para ello. El sexo
procreativo con su cuerpo superior era una desagradable
tarea realizada por deber demográfico. Los khepri macho
eran escarabajos sin mente, como el cuerpo superior de las
hembras, y la sensación de tenerlos arrastrándose para
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