Page 195 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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impresionantes. Abrieron una estación de tren, Páramo, y
empezaron a construir otra dentro del propio bosque, cuando
apenas se había limpiado una franja alrededor de las vías.
Había planes para otra estación más allá, de modo que los
raíles se extendieron dentro de la floresta. Llegó incluso a
haber absurdos y megalómanos proyectos para prolongar el
tren cientos de kilómetros al sur o al oeste, para enlazar
Nueva Crobuzon con Myrshock o el Mar de Telaraña.
Y entonces se acabó el dinero. Hubo una crisis financiera,
alguna burbuja especulativa explotó, alguna red comercial se
derrumbó bajo el peso de la competencia y una plétora de
productos demasiado baratos que nadie quería comprar, y el
proyecto murió cuando aún estaba en pañales. Los trenes
habían seguido visitando la estación del Páramo, donde
esperaban inútilmente unos minutos antes de regresar a la
ciudad. El Bosque Turbio reclamó de inmediato las tierras al
sur de la vacía arquitectura y asimiló la innominada estación
desierta y los raíles oxidados. Durante un par de años, los
trenes en la estación del Páramo esperaron vacíos y
silenciosos. Y, entonces, comenzaron a aparecer algunos
viajeros.
Los tegumentos vacíos de los grandiosos edificios
comenzaron a llenarse. Los pobres rurales de Espiral de
Grano y las colinas Mendicantes llegaron a la barriada
desierta. Se extendió la noticia de que se trataba de un sector
fantasma, más allá del alcance del Parlamento, donde los
impuestos y las leyes eran tan raros como los sistemas de
alcantarillado. Toscas estructuras de madera robada llenaban
los suelos vacíos. En las afueras de las calles nonatas, las
chabolas de hormigón y hierro corrugado aparecían como
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