Page 511 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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a las polillas asesinas... son presas.
Todos se quedaron muy quietos. La pistola se aflojó en
manos de Lemuel, pero Vermishank no hizo intento alguno
por escapar, perdido como estaba en su desdichada
ensoñación.
— ¿Qué vamos a hacer? —preguntó Isaac. Le flaqueaba
la voz.
El chirrido del constructo se hizo cada vez más fuerte. El
artefacto giró un momento sobre su rueda central. Los brazos
limpiadores estaban extendidos y chocaban contra el suelo
con un movimiento de staccato. Primero Derkhan después
Isaac y David, seguido por los otros, lo observaron.
— ¡No puedo pensar con esa mierda en la habitación! —
rugió Isaac, encolerizado. Se acercó a él, dispuesto a verter
su impotencia y su miedo sobre la máquina. Al acercarse, el
constructo giró para recibirlo con su iris de cristal y los dos
brazos principales extendidos de repente, con un trozo de
papel en uno de ellos. El artefacto tenía el desorientador
aspecto de una persona con los brazos abiertos. Isaac
parpadeó y siguió acercándose.
El brazo derecho de la máquina se clavó en el suelo, sobre
el polvo y la suciedad que había derramado a su paso.
Entonces comenzó a sacudirse a un lado y a otro, golpeando
con violencia los tableros de madera. El miembro izquierdo,
el terminado en escoba, se alzó para bloquear el paso de
Isaac, para frenarlo y obstaculizarlo, comprendió el humano
para su total estupefacción, para llamar su atención. Después
bajó el miembro derecho, un pincho recogedor de basura y
señaló el suelo.
La tierra, en la que había escrito un mensaje.
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