Page 514 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Después de todo, era un adepto biotaumaturgo. Musitó un
encantamiento y flexionó los invisibles músculos místicos
que había desarrollado en sus brazos. Cerró la mano como
un garfio ante la energía arcana que hacía que las venas del
antebrazo sobresalieran como serpientes bajo la piel, cada
vez más tensa.
Isaac tenía la camisa medio desabrochada, y Vermishank
hundió su mano derecha a través de la carne descubierta bajo
su cuello.
Isaac aulló de rabia y dolor al ceder su piel como espesa
arcilla y hacerse maleable bajo las diestras manos del
taumaturgo.
Vermishank excavaba sin elegancia a través de la carne
poco dispuesta. Cerraba y abría los dedos, tratando de aferrar
una costilla. Isaac apretó su muñeca y la retuvo, con el gesto
torcido por el dolor. Era más fuerte, pero la agonía lo
desarmaba.
Vermishank aullaba mientras peleaban.
— ¡Déjame marchar! —gritaba. No había pergeñado plan
alguno, había actuado por miedo a morir, y se veía
cometiendo un asesinato. No podía hacer otra cosa que
arañar, buscando el pecho de Isaac.
A su espalda, David trataba de dar con su llave.
Isaac no conseguía desenterrar los dedos de Vermishank
de su cuerpo, y el taumaturgo era incapaz de clavarlos más
profundamente. Los dos permanecieron de pie,
sacudiéndose, tirando el uno del otro. Tras ellos, la confusión
de voces proseguía. Lemuel había apartado su silla de una
patada y se desplazaba para conseguir un disparo claro.
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