Page 513 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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leía el papel que la máquina le había entregado. El viejo
profesor saltó de la silla y corrió hacia la puerta.
Había olvidado que estaba cerrada con llave. Cuando tiró
de ella y no se abrió, dejó escapar un indignado grito de
pánico. En ese momento, David se alejó de Isaac y se retiró
hacia Vermishank y la puerta. Isaac giró sobre sus talones
hacia ellos, aún aferrando el papel. Los perforó a ambos con
un odio lunático. Lemuel había visto su error y preparaba la
pistola, cuando Isaac avanzó amenazador hacia el prisionero
y bloqueó la línea de fuego.
— ¡Isaac! —gritó Lemuel—. ¡Aparta!
Vermishank advirtió que Derkhan se había puesto en pie,
que David huía de Isaac, que el hombre encapuchado en la
otra esquina se había incorporado y tenía las piernas y los
brazos dispuestos en una extraña postura predadora. A
Lemuel no alcanzaba a verlo, oculto tras la sombra
amenazadora de Isaac.
Este pasaba la mirada de Vermishank a David
rápidamente, agitando el papel.
— ¡Isaac! —volvió a gritar Lemuel—. ¡Apártate de en
medio, joder!
Pero la rabia no le dejaba oír ni hablar. Todo era una
cacofonía. Todos gritaban, exigiendo saber qué decía el
papel, suplicando un disparo claro, gruñendo de rabia o
chillando como un gran pájaro.
Isaac parecía dudar entre qué presa atrapar. David se
estaba derrumbando, suplicándole que lo escuchara. Con un
último e inútil tirón a la puerta, Vermishank se giró para
defenderse.
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