Page 520 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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El constructo bajó un brazo y se retiró hacia una cercana
pila de polvo. Arrastró la punta por ella, deletreando
claramente: «Lo es».
Al verlo, los tres humanos quedaron boquiabiertos.
— ¿Qué cojones...? —gritó Isaac—. ¿Sabes leer y
escribir? ¿Tú...? —negó con la cabeza antes de observar al
constructo de nuevo, con ojos duros y fríos—. ¿Cómo lo
supiste? ¿Por qué me advertiste?
Sin embargo, pronto quedó claro que aquella era una
explicación que tendría que esperar. Mientras Isaac
aguardaba atento, Lemuel consultaba nervioso su reloj. Era
tarde.
Tardaron un minuto, pero al fin convencieron a Isaac de
que tenían que escapar del taller en ese mismo momento con
el constructo. Más les valía actuar ante la información
recibida, aunque no supieran por qué la habían obtenido.
Isaac presentó una débil resistencia, remolcando con él a
la máquina. Condenó a David al Infierno y después se
maravilló ante la inteligencia de aquella máquina. Gritó de
furia y arrojó un ojo analítico sobre el autómata de limpieza
transformado. Estaba confuso. La urgente insistencia de
Derkhan y Lemuel en que debían moverse lo infectó.
—Sí, David es un montón de mierda, y sí, el constructo es
todo un milagro, Isaac —siseaba la periodista—, pero nada
valdrá de nada si no nos marchamos ahora mismo.
Y con un enfurecido y tentador fin del asunto, el
constructo volvió a extender polvo ante el atónito Isaac,
escribiendo cuidadosamente: «Después».
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