Page 523 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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descolorido, giró sobre sus talones y los arrojó como bombas

            sobre los oficiales invasores.

                Los  tres  primeros  soldados  en  entrar  ya  se  habían

            incorporado, solo para ser alcanzados por la lluvia de vidrio

            y química. Una de las enormes redomas se estrelló contra el

            casco de uno de ellos, que volvió a caer al suelo, inmóvil y

            sangrante. Peligrosos fragmentos rebotaron en la armadura

            de  los otros  dos  soldados,  que,  alcanzados  por  el  diluvio,

            quedaron  quietos  un  instante  antes  de  empezar  a  gritar

            cuando los preparados se filtraron a través de sus máscaras y
            empezaron a atacar los blandos tejidos de sus rostros.


                Aún no se produjo ningún disparo.

                Isaac se giró de nuevo y comenzó a coger más frascos,

            tomándose un instante para pensar el orden de lanzamiento,

            de  modo  que  el  efecto  de  la  cascada  química  no  fuera

            totalmente al azar. ¿Por qué no disparan?, pensó, confuso.

                Los oficiales heridos habían sido arrastrados a la calle. En

            su  lugar,  una  falange  de  soldados  con  pesadas  armaduras

            había entrado en el taller, portando escudos de hierro con

            ventanucos  de  cristal  reforzado  a  través  de  los  cuales

            miraban. Tras ellos, Isaac advirtió a dos oficiales preparados

            para atacar con aguijones khepri.

                ¡Deben de querernos vivos!, comprendió. El aguijón podía

            matar  con  facilidad,  pero  no  era  necesariamente  letal.  Si

            muertes  eran  lo  que  querían,  a  Rudgutter  le  hubiera  sido

            mucho más sencillo enviar tropas convencionales, con rifles

            de pedernal y ballestas, no rarezas como agentes humanos

            adiestrados con el aguijón.

                Lanzó  una  doble  andanada  de  limaduras  de  hierro  y

            destilado  sanguimorfo  ante  la  muralla  defensiva,  pero  los


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