Page 522 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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laboratorio, comenzó a meter trozos de tubo, cerámica y
vidrio, aparentemente al azar, en una gran mochila de lona.
Después la ató, pesada y tintineante, a su espalda.
— ¿Cuándo fuiste traicionado, Yag? —exigió.
—No. Yo fui el traidor. —Isaac se detuvo y se giró hacia
él—. Sé lo que ha hecho David. Y lo siento.
Isaac lo observó perplejo, triste, incapaz de aceptarlo.
La milicia atacó. Solo eran las siete y veinte.
La puerta se abrió con un enorme golpe. Tres oficiales
entraron de inmediato y arrojaron a un lado el ariete de mano.
La puerta seguía sin llave tras la huida de David. La
milicia no lo había esperado y había intentado derribar una
entrada que no ofrecería resistencia. Cayeron al suelo,
desparramados e idiotas.
Se produjo un instante de confusión. Los tres soldados
trataban de ponerse en pie. Fuera, el pelotón de oficiales
contemplaba estúpidamente el edificio. En la planta inferior,
Derkhan y Lemuel les devolvieron la mirada. Isaac miró
hacia abajo a los intrusos.
Entonces todo el mundo se movió.
La milicia en la calle recuperó el juicio y corrió hacia la
puerta. Lemuel volcó sobre un costado la enorme mesa de
David y se agazapó bajo su escudo improvisado, preparando
sus dos pistolas alargadas. Derkhan corrió hacia él, buscando
cobertura. Yagharek siseó y se retiró de la barandilla de la
pasarela y desapareció de la vista de la milicia.
Con un rápido movimiento, Isaac se volvió hacia la mesa
de su laboratorio y recogió dos enormes frascos de líquido
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