Page 734 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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por su monstruosa majestad. Había extendido las alas y se

            había  vuelto  hacia  la  esquina  en  la  que  se  agitaban  los

            extremos  de los  tubos.  Los  dibujos  de  sus  alas  latían  con

            energía hipnótica mal encaminada.

                Isaac estaba paralizado. Las alas de la polilla asesina eran

            una confusión arremolinada de patrones extraños. Se acercó

            cautelosa  y  amenazadoramente  hacia  los  extremos  de  los

            tubos, acurrucada como un depredador, ora sobre cuatro de

            sus patas, ora sobre seis, ora sobre dos.

                Rápidamente, Shadrach empujó a Isaac hacia la bola de

            mierda onírica.

                La  dejaron  a  un  lado  y  pasaron  tan  cerca  de  la  polilla,

            hambrienta y envuelta en un intenso aroma a incienso, que

            casi  habría  podido  tocarla  con  la  mano.  Veían  cómo  se

            aproximaba en sus espejos, una masiva y amenazante arma

            animal.  Mientras  pasaban  junto  a  ella,  ambos  hombres

            giraron  suavemente  sobre  sus  talones,  caminando  de

            espaldas hacia la mierda onírica un momento y de frente al
            siguiente.  De  este  modo,  mantenían  siempre  a  la  polilla

            detrás de ellos, visible en sus espejos.


                El monstruo avanzó directamente junto a los constructos

            y  arrojó a uno de  ellos  a  un lado  sin  siquiera advertir su

            presencia mientras una de sus serradas espinas se extendía

            hacia un lado, presa de una cólera estremecida y famélica.

                Isaac  y  Shadrach  caminaban  cuidadosamente  mientras

            comprobaban en sus espejos que los extremos de sus tubos

            de escape mental permanecían donde los habían arrojado,

            actuando  como  cebo  para  la  polilla  asesina.  Dos  de  los
            constructos simiescos la seguían a corta distancia, mientras

            el tercero se aproximaba a sus huevos.



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