Page 733 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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movimientos y también el nuestro —susurró Isaac—. Pero
sin un rastro mental, no nos ve... a ninguno de nosotros, como
una vida sapiente. Solo somos materia física en movimiento,
como árboles en una tormenta.
La polilla se estaba volviendo para encararse con los
constructos que se le acercaban. Estos se separaron y
empezaron a aproximarse a ella desde direcciones diferentes.
No se movían deprisa y la polilla no parecía preocupada.
Pero sí sentía una cierta cautela.
—Ahora —susurró Shadrach. Isaac y él alargaron el brazo
y empezaron lentamente a tirar de los tubos que emergían de
la parte alta de sus cascos.
Mientras los extremos abiertos de estos se aproximaban,
la agitación de la polilla asesina iba en aumento. Vagaba de
adelante atrás, volviendo para proteger a sus huevos y luego
avanzando unos pocos metros de forma titubeante,
castañeteando los dientes mientas en su cara se dibujaba un
rictus horrible.
Isaac y Shadrach se miraron y empezaron a contar en
silencio.
Al llegar a tres, sacaron los extremos de los tubos. En un
único movimiento, tan rápidamente como podían,
balancearon el metal a su alrededor y lanzaron los extremos
abiertos hacia la esquina, a cinco metros de distancia.
La polilla asesina enloqueció. Siseó y chilló con un sonido
espeluznante. Irguió el cuerpo, aumentando su tamaño
mientras un sinfín de cuchillos exoesqueléticos emergía en
orgánica amenaza de los agujeros de su carne.
Isaac y Shadrach la contemplaron en sus espejos, aterrados
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