Page 868 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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por debajo de él. Disparó con demasiada rapidez y falló, pero
algo sobre él serpenteó y golpeó violentamente el yelmo del
soldado. Este se tambaleó, cayó hacia atrás y al instante se
preparó para un nuevo ataque. Yagharek recogió
rápidamente su pesado látigo, presto para utilizarlo de nuevo.
— ¡Vamos, vamos! —le gritó Isaac al cielo.
Los navíos aerostáticos eran ahora figuras gruesas y
amenazantes que descendían sobre ellos, preparadas para
atacar. Mediamisa describía círculos alrededor de los
atacantes, se precipitaba sobre ellos para mutilar a alguno y
volvía a disolverse en la oscuridad. Derkhan estaba gritando,
un pequeño aullido desafiante, cada vez que disparaba.
Yagharek permanecía en posición, el látigo y el cuchillo
temblando en sus manos. La milicia los tenía rodeados pero
avanzaba lentamente, acobardada, temerosa, esperando a que
llegasen los refuerzos.
Poco a poco, el monólogo de la Tejedora fue ganando en
volumen, desde un susurro en el fondo del cráneo hasta una
voz que avanzaba reptando a través de la carne y el hueso,
llenando el cerebro.
...LO ES LO ES ESOS ASQUEROSOS ASESINOS
ESOS ABURRIDOS VAMPIROS DEL PATRÓN QUE
CHUPAN LA SANGRE AL PAISAJE DE LA TELA LO
ES VIENEN SILBAN POR ESTE TORRENTE ESTA
CORNUCOPIA ESTA ABUNDANCIA DE COMIDA
QUE NO ES CUIDADO Y VIGILAD... decía... RICA
DESTILACIÓN QUE SABE INCÓMODA EN EL
PALADAR...
Isaac levantó la vista con un grito mudo. Escuchó un batir
de alas, un golpeteo de aire agitado. Aquella lluvia de
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