Page 908 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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alzó, tratando de extinguir el fuego, mientras la criatura
sacudía la cabeza, presa por un instante del dolor. Al instante,
Yagharek le propinó un latigazo con un golpe salvaje.
Mordió la negra piel con un chasquido ruidoso y dramático.
El negro cuero se enrolló casi inmediatamente alrededor del
cuello.
El garuda tiró rápidamente con todas sus fuerzas. Mantuvo
el látigo completamente tenso y se preparó para resistir.
El pequeño fuego seguía encendido, ardiendo tenaz. El
látigo apresaba la garganta de la polilla asesina. No podía
tragar ni respirar.
Su cabeza se sacudió sobre el cuello alargado. Emitía
grititos estrangulados. Su lengua se hinchó y abandonó
bruscamente la garganta de Lin. El chorro de consciencia que
había tratado de tragar se le había atascado en la garganta. Se
aferró al látigo, frenética y aterrorizada. Sacudió las garras y
se agitó y se retorció.
Isaac continuaba sujetando la flaca muñeca de Lin y tiró
de ella mientras la polilla se convulsionaba en su horripilante
danza. Sus miembros temblorosos se alejaron de ella y
aferraron en vano la correa que la ahogaba. Isaac logró
soltarla por completo, cayó al suelo y se alejó arrastrándose
de la enfurecida criatura.
Mientras esta se volvía llena de pánico, sus alas se
plegaron y se apartó de la puerta. Al instante, su presa sobre
Motley se quebró. El cuerpo compuesto de este cayó hacia
delante y se desplomó de bruces mientras su mente volvía a
recomponerse a duras penas. Sus hombres pasaron sobre él,
corriendo entre la maraña de patas para entrar en la
habitación.
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