Page 912 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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curarse a velocidades aterradoras.
Si hubiera estado a campo abierto, podría haber saltado,
desplegado aquellas alas terriblemente heridas y huido del
lugar. Podía haberse obligado a remontar el vuelo, ignorando
el dolor, ignorando los quemados copos de piel y quitina que
hubieran revoloteado asquerosamente a su alrededor. Podría
haber volado hasta las húmedas nubes para extinguir las
llamas y limpiarse el ácido.
Si su familia hubiera sobrevivido, si hubiera tenido la
confianza de poder regresar con sus hermanas, de poder
volver a cazar juntas, no la habría ganado el pánico. Si no
hubiera presenciado una carnicería de las de su raza, un
estallido imposible de vapores venenosos que había tentado
a sus hermanas y las había destruido, la polilla no habría
estado loca de miedo y furia y puede que no se hubiera
dejado abrumar por el frenesí y no hubiera seguido atacando,
atrapándose más y más.
Pero estaba sola. Atrapada entre paredes de ladrillo, en un
laberinto claustrofóbico que la constreñía, le impedía
extender las alas, no le dejaba lugar alguno al que ir. Asaltada
por todas partes por un dolor homicida e interminable. El
fuego la atacaba y la atacaba, demasiado rápido para que
pudiese curarse.
Recorrió tambaleándose todo el pasillo del cuartel general
de Motley, una bola al rojo blanco, extendiendo hasta el fin
sus garras dentadas y sus espinas, tratando de cazar. Cayó
justo antes de llegar a las escaleras.
Motley y los rehechos la miraron con asombro y pavor
desde ellas, rezando para que permaneciera inmóvil, para
que no se arrastrara por la escalera y se arrojase llameando
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