Page 909 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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En un repugnante tamborileo de apéndices, la polilla
asesina giró sobre sí misma. El látigo, arrancado de las
manos de Yagharek, le desgarró la piel. El garuda retrocedió
tambaleándose, en dirección a Derkhan, fuera del alcance de
los convulsos y afilados miembros de la polilla asesina.
Motley se estaba poniendo en pie. Se apartó rápidamente
de la bestia y regresó al pasillo.
— ¡Matad a esa maldita cosa! —chilló.
La polilla interpretaba una danza frenética en el centro de
la habitación. Los cinco rehechos se reunieron en torno a la
puerta. Apuntaron a través de sus espejos.
Tres chorros de gas ardiente escupidos por los
lanzallamas, quemaron la piel de la vasta criatura. Trató de
chillar mientras sus alas y su quitina crujían y se partían y se
quebraban, pero el látigo se lo impidió. Un gran goterón de
ácido roció a la contorsionada polilla en plena cara, disolvió
las proteínas y componentes de su piel en cuestión de
segundos y fundió su exoesqueleto.
El ácido y la llama devoraron rápidamente el látigo. Sus
restos volaron lejos de la polilla mientras esta giraba sobre sí
misma, capaz al fin de respirar y gritar.
Chilló de agonía mientras el fuego y el ácido volvían a
caer sobre ella. Se abalanzó ciegamente en la dirección de
sus atacantes.
Los rayos de energía negra de la pistola del quinto hombre
estallaron sobre ella y se disiparon sobre su superficie
entumeciéndola y quemándola sin calor. Volvió a chillar
pero siguió adelante, una tormenta ciega de llamas que
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