Page 317 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



            aire y, moviéndose más despacio que antes, continuó

            bajando.



                   «No llegaremos a casa antes del amanecer», pensó


            Bingwen. No a este paso. No con tres kilómetros de

            arrozales que atravesar. Observó los pies del abuelo,

            que  se  arrastraban,  dirigiendo  trabajosamente  cada


            paso.



                   Paso. Arrastre. Paso. Arrastre.



                   Bingwen alzó la mirada. Era una noche sin nubes.

            La Vía Láctea y millones de estrellas cubrían el cielo.


            Una  parecía  particularmente  brillante.  Al  principio

            Bingwen  pensó  que  podía  ser  un  avión  o  un


            deslizador de grandes alturas. Pero la luz no se movía

            ni parpadeaba. Permanecía allí, impertérrita. Bingwen

            siguió  contemplándola,  esperando  que  cayera  del


            cielo y escupiera fuego.































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