Page 315 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Bingwen miró alrededor. La zona ante la
biblioteca ya estaba desierta, excepto por ellos cuatro.
Había casas a ambos lados de la escalera que
serpenteaba por la falda de la colina. Las luces estaban
casi todas encendidas. Bingwen podía oír a la gente
hablando y cuchicheando. Miedo, decían sus voces.
Miedo y muerte.
Dos casas más arriba, una cuerda de tender la ropa
se extendía entre dos edificios. Una sábana se sacudía,
subiendo y bajando con las corrientes de aire que
llegaban desde el valle. Bingwen corrió hasta la
sábana, miró en todas direcciones, la arrancó de un
tirón y se la echó al hombro. En la misma casa, junto
al tejado, una vara de bambú de dos metros se
extendía desde el rincón del techo al barril de agua de
lluvia, dirigiendo la escorrentía. Bingwen tiró del
bambú y lo sacó de su sujeción. Luego llevó ambas
cosas a su abuelo.
—Eso es robar —dijo Meilin.
—No —replicó el abuelo—. Eso es cuidar a tus
mayores. Rasga la sábana en tiras largas, Bingwen.
Bingwen buscó una piedra en el suelo, encontró
una con filo y la aplicó a la sábana para desgarrarla.
Luego metió los dedos en el agujero y acabó la tarea.
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