Page 312 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
de arroz en lo alto de la colina. No tendremos ningún
problema. Durante algún tiempo, al menos.
Pero antes de que Bingwen hiciera acopio de valor
para admitir que había desafiado a su padre, su padre
cogió a su madre de la mano y volvieron a la escalera.
—¡Ve a casa lo más rápido que puedas, Bingwen!
—ordenó el padre por encima del hombro. Luego se
abrió paso entre la multitud y bajó presuroso la
escalera tirando de la madre. En cuestión de segundos,
Bingwen los perdió de vista. Se volvió hacia el abuelo,
que se había sentado de nuevo en el suelo para
descansar.
Hopper estaba todavía con la niña pequeña, y
ahora lo acompañaba Meilin, la prima de Bingwen. La
niña se agarraba a la camisa de Meilin, los ojos llorosos
y desencajados de miedo.
Una mujer joven salió de la muchedumbre y corrió
escalera arriba. La pequeña la vio, se soltó de Meilin y
corrió a sus brazos. La mujer la abrazó y la levantó en
vilo, llorando aliviada.
—¿Cómo ha podido irse sin su hija? —la acusó
Hopper.
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