Page 313 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Meilin se volvió hacia él, los ojos muy abiertos por
la sorpresa. Bingwen se sorprendió también. Era
impensable dirigirse así a un adulto.
La mujer sacudió la cabeza, avergonzada,
aferrando a su hija. Murmuró su agradecimiento y se
fueron por donde había venido.
—¿Ves? —le dijo el abuelo a Bingwen—. No hay
respeto por los mayores.
Cuando la mujer se marchó, Meilin golpeó a
Hopper en el pecho.
—No tenías ningún derecho a decirle eso.
—Ella no tenía ningún derecho a abandonar a una
niña de dos años.
—Puede que no la haya abandonado. Tal vez
pensó que la tenía su marido. Tal vez estaba ayudando
a alguien.
—Tendría que haber llevado a la niña con ella.
—Claro, ahora sabes cómo ser madre.
—Ya basta —dijo el abuelo—. Los dos. Un saco de
arroz sabe más sobre criar hijos que vosotros. ¿Y
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