Page 531 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
lo que les habían enseñado a los dos, pero no se
amilanaron.
Pasaron ante docenas de cadáveres. Las primeras
caras eran desconocidas: hombres y mujeres de otras
aldeas. Entonces Bingwen empezó a ver gente que
conocía, vecinos y amigos del abuelo. Ye Ye Guangon,
uno de los ancianos del consejo. Shashoo, la única
mujer de la aldea que tenía lavadora. Bexi, la
enfermera que hacía remedios medicinales con
hierbas cada vez que Bingwen se ponía malo. Todos
ellos sin vida, tendidos en posiciones innaturales, la
piel roja y llena de ampollas, como si hubieran
trabajado al sol sin sombrero durante días seguidos.
El miedo atenazaba el pecho de Bingwen cada vez
que veía un cadáver nuevo: ¿y si la cara del siguiente
era la de su padre o su madre? ¿Qué haría entonces?
En una ocasión creyó haber encontrado a su
madre. Yacía en el lodo de espaldas a él, con el rostro
vuelto. Tenía el pelo como su madre, y su misma
figura, y las mismas ropas sencillas y ajadas. Pero
cuando Bingwen la rodeó y le vio la cara, comprobó
que no era ella. El alivio fue tan repentino y
abrumador que estalló en sollozos. Jadeaba, y su
cuerpo se estremecía, y tardó varios minutos en
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