Page 533 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Un leve siseo por detrás le hizo girarse sobre los
talones rápidamente. Al final del camino de acceso,
unos cientos de metros más atrás, cuatro alienígenas
rociaban la hierba sana y avanzaban en su dirección.
Parecían ajenos a su presencia, pero Bingwen sabía
que eso no duraría.
Tiró de la cuerda y obligó al búfalo a moverse. No
se paró a mirar más caras. No pisó con cuidado.
Corrió.
El animal sintió su urgencia y corrió también, a
grandes zancadas que no eran lo bastante rápidas para
Bingwen, que seguía tirando de la cuerda. El bóvido
tropezó una vez, pero rápidamente se puso en pie.
Corrieron durante quince minutos sin detenerse, hasta
que el valle se desvió al sur y los alienígenas ya no se
veían. Se pararon, él jadeando y resoplando, el búfalo
gimiendo y mugiendo. El brazo roto parecía arderle:
tanto tirar y correr había agravado la rotura. Unas
punzadas en su costado quemaban tanto que supuso
que se había roto algo por dentro.
El búfalo vaciló un momento y Bingwen pensó
que iba a desplomarse, pero sacudió la cabeza y se
recuperó.
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