Page 542 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Bingwen reculó a cuatro patas, odiándose por ser tan
cobarde.
Advirtió que tenía lágrimas en los ojos y se las secó
rápidamente. Se puso en pie, recogió los cartuchos y
los guardó en la bolsa de herramientas. A
continuación ató una cuerda en torno al pecho de
Mazer, asegurándolo a la parihuela; luego, tras una
última mirada a los restos, cogió la cuerda y tiró con
fuerza. El búfalo gimió, resistiéndose, pero otro fuerte
tirón por parte del niño y el animal lo siguió.
Bingwen había oído naves todo el día, la mayoría
lejanas, pero ahora los cielos estaban tranquilos.
Atardecía, y calculó que no llegaría a la granja hasta
bien entrada la noche.
Llegaron al valle de cadáveres y descubrió que los
alienígenas habían aniquilado todas las cosechas
restantes. Sin hierba sana por donde caminar,
Bingwen cortó camino, buscando otro sendero para
llegar a la montaña. Encontró uno un kilómetro más
adelante, otro amplio arrozal sin mucha agua.
Allí había más cadáveres; de personas y animales.
Una familia de cerdos. Tres búfalos de agua. Un grupo
de niños y sus padres.
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