Page 307 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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El  Observador  se  considera  un  buen  cliente.  Se


             asegura de que el dinero que ha pagado haya merecido

             la  pena,  pero  deja  una  propina  generosa.  Le  gusta  la

             claridad del dinero, cómo hace patente el sentido en que


             fluye el poder. Y la chica que acaba de dejar era de lo

             más agradecida.



                    Acelera.  Tiene  la  sensación  de  que  durante  estas

             últimas semanas ha sido demasiado indulgente consigo

             mismo, de que ha trabajado con excesiva lentitud. Debe


             asegurarse  de  que  la  última  tanda  de  objetivos  ha

             pagado y, de no ser así, tiene que seguir adelante con el

             plan.  Acción.  Reacción.  Todo es  muy  simple  una  vez


             comprendes las reglas.


                    Se frota la tirita que rodea su dedo anular, que le


             permite  mantener  la  franja  pálida  en  la  piel  que  las

             chicas  se  alegran  de  ver.  El  persistente  perfume

             empalagosamente  dulce  de  la  última  —Melody,


             Mandy, ya ha olvidado su nombre— le hace acordarse

             de Tara, a la que no olvidará jamás.



                    Es posible que Tara sea la única chica a la que ha

             amado de verdad. Era rubia, menuda y muy cara. Pero

             por lo que fuera él le caía bien. Tal vez porque ambos


             estaban  destrozados,  y  los  irregulares  fragmentos  de

             uno y otro resultaron encajar entre sí.


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