Page 421 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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dedicaban a cuidar el jardín del Edén y por la noche
disfrutaban de su mutua compañía.
Sí, supongo que el jardín del Edén era un poco como
la cubierta hidropónica.
A veces los ángeles les hacían una visita y —según
Milton, que nació demasiado tarde para conformarse
con la Biblia tradicional— charlaban y especulaban
sobre los más variados asuntos: ¿giraba la Tierra
alrededor del Sol o era al revés?, ¿había vida en otros
planetas?, ¿mantenían relaciones sexuales los ángeles?
No, no estoy bromeando. Puedes mirarlo en el
ordenador.
De manera que Adán y Eva eran eternamente
jóvenes, y su curiosidad, inagotable. No necesitaban la
muerte para que su vida tuviera un objetivo, para
motivarse, para aprender, para trabajar, para amar, para
darle sentido a su existencia.
Si esta historia es cierta, entonces nuestro destino
nunca fue la muerte. Y con el conocimiento del bien y
del mal en realidad lo que conocimos fue el
remordimiento.
—Qué cuentos tan raros sabes, abuelita —dijo Sara,
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