Page 736 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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salvarlo de tal forma que fuese imposible que se
perdiera…
¿Te he contado de aquella vez que me enfrenté al general
Erlang y lo despisté transformándome? Me convertí en un
gorrión, en un pez, en una serpiente y, por fin, en un templo.
Mi boca era la puerta; mis ojos, las ventanas; mi lengua, el
buda, y mi cola, un mástil. Fue divertido, sí. Ninguno de los
demonios del general Erlang me descubrió tras mis disfraces.
Yo soy hábil con las palabras. Después de todo, soy un
songgun, pensó Tian.
Le llegó el débil sonido de unas voces infantiles que
cantaban en el exterior de la celda de la prisión. Con
gran esfuerzo se arrastró hasta la pared donde había
una minúscula ventanita con barrotes y gritó:
—¡Eh!, ¿me oís?
La canción se interrumpió de golpe.
—No podemos hablar con los criminales —dijo
poco después una voz tímida—. Mi madre dice que eres
un loco peligroso.
—Es cierto que estoy loco —convino Tian
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