Page 804 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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[Entrevistador (fuera de cámara): Señor Yamagata, ya
sabe que no puede llorar. En la película no puede aparecer
dando muestras de emoción. Si no es capaz de controlarse,
tendremos que parar.]
Me inundó una pena indescriptible. Fue en ese
instante cuando me di cuenta de qué clase de vida y de
carrera tenía. Como quería tener éxito en mi profesión,
hice cosas que ningún ser humano debería hacer.
Entonces escribí mi confesión y, cuando mi guarda la
leyó, ya no me volvió a dirigir la palabra.
Cumplí mi sentencia y en 1956 me pusieron en
libertad y me permitieron regresar a Japón.
Me sentí perdido. En Japón todo el mundo estaba
trabajando duramente, pero yo no sabía qué hacer.
«No tenías que haber confesado nada, me dijo uno
de mis amigos, que había pertenecido a mi misma
unidad. Yo no confesé y me soltaron hace ya años.
Ahora tengo un buen trabajo. Y mi hijo va a ser médico.
No cuentes nada de lo que sucedió durante la guerra.»
Me trasladé aquí, a Hokkaido, para hacerme
agricultor, tan lejos como me resultó posible del corazón
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