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atleta «C» se acostó, única con el doble blanco. se imaginarán lo que pa-
          só: el atleta «D» tenía un violín escondido de cuatros gracias al atleta «a»
          y terminó trancando la mano a cuatros y ganando 46 tantos.

             ¿Dónde se jugó mal y dónde radica la jugada del «serrucho», en la
          repetida intencional del cuatro por parte del salidor? ¿Cómo va a repetir
          una piedra que por eliminatoria debe ser la falla del compañero, es decir,
          del atleta «C»? lo más que puede tener si acaso es el 6/4 o el doble-cua-
          tro, pero por la pensada sobre el seis y luego por el uno, no debería tener
          ningún cuatro, debiendo ser su falla de origen. Por consiguiente, el resto
          de cuatros está en manos del atleta «D».
             El salidor se montó intencionalmente en el «serrucho». Como dio el
          primer cuatro, insistió en la repetida del cuatro, sin detenerse a pensar
          que si su compañero pensó largamente para colocar el doble seis y luego
          piensa nuevamente largo para jugar el 1/5, ¿cómo carrizo va a tener
            juego de cuatros? lo más que puede llevar es el 6/4, y el atleta «a» no se
          detiene a pensar que está entregando el juego de cuatros al contrario.
          Resultó que el cuatro era la falla de origen del atleta «C»; por consiguien-
          te, el atleta «D» entró con los cuatros y posteriormente trancó la mano
          con el 6/4.
             la repetida de una piedra debe efectuarse con toda la conciencia del
          mundo y no porque fue la carta de inicio. Con esto quiero llamarlos a re-
          flexión para qué son las pensadas en el Dominó: si el atleta «C» pensó un
          buen rato y jugó el doble seis y luego piensa otro buen rato y juega el 1/5,
          es imposible que lleve el juego de cuatros. solo un serrucho, es decir, un
          autómata o un loro, repite por repetir. Con este comentario quiero dejar
          plenamente establecido que en el Dominó no siempre la mejor jugada es
          la repetida; esta jugada se hace generalmente para neutralizar los violi-
          nes o evitar un cuadre que nos haga daño, pero hacerla a voluntad, des-
          pués de que el compañero ha pensado largamente en el seis y en el uno,
          es entregarle el juego al contrario y perder la mano con toda seguridad.
             Definitivamente, los conceptos en este juego no son reglas infalibles.
          Repetir las piedras mientras el compañero no haya pasado por ésta, no
          es amén en este juego. lo que sí es conceptual y amén, es jugar siempre
          con la pensada del compañero y observar el desarrollo de la mano. Yo
          se guramente hubiera cuadrado a seis, respetando el juego alto, pero so-
          bre una pensada profunda sobre el uno, indicándole con este último cua-


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