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el cuatro-uno me tendrá que dar la oportunidad de colocar primero el do-
          ble-uno. Claro, si el salidor vuelve a cuadrar a su salida, es decir, a cua-
          tros, inmediatamente pegaré con el cuatro-uno (4/1) sin pausa alguna. De
          esta manera le estaremos indicando a nuestro compañeros que solamen-
          te nos queda el doble-uno en la mano. también es una manera de infor-
          mar cuando solamente nos quede el doble de la que estamos jugando.

             La mayoría de las manos se ganan y se pierden con la piedra de
          inicio. Por consiguiente, es importantísimo tener claramente definida
          cuál debe ser su piedra de inicio. Repito: cada vez que tengamos la op-
          ción de escogencia, nunca debemos iniciar nuestro doble en segunda;
          hacerlo es crear falsas expectativas al compañero, ya que le estaremos
          indicando un juego que no llevamos, y mucho menos podrá ser de ata-
          que. Esta situación aplica para cualquier doble en segunda, independien-
          temente de que sea doble 4/4, 5/5 ó 6/6.

             ahora hablemos del atleta «C», el compañero del salidor. Cuando el
          atleta «B» pasa en la salida, el atleta «C» debe tener mucho cuidado con
          la piedra a iniciar. Primero diremos que nunca deberá castigar la salida de
          su compañero con la falla. Claro está, a menos que sea forzada la jugada,
          deberá dar la alta o la baja, pero nunca la falla. insistiré en esto: la mayo-
          ría de las manos se pierden o se ganan en la piedra jugada inicialmente.



          REsPONsABILIDADEs DEL ATLETA «C»:
             •  siempre debe dar información correcta al compañero en su pega-
               da inicial.
             •  siempre tratará de buscarle la entrada y desarrollo a la piedra del
               salidor.
             •  Debe cuidarlo y protegerlo de alguna posibilidad de pase en el
                 de sarrollo de la mano.
             •  Debe indicar de inmediato la fortaleza en el juego si la tiene, si su
               juego es alto con más razón.

             En suma, debe percatarse todo el tiempo de la intención del salidor,
          desde su piedra de inicio: salida en pelo, salida con fuerza y, sobre todo,
          las piedras que reproduce, bien sea a voluntad o de manera forzada, a fin
          de buscar nuevamente la entrada o evitar el desarrollo de ésta.


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