Page 861 - Pleno Jurisdiccional Nacional Civil y Procesal Civil
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En D.41.10.1 (Ulpiano): "Hay la posesión como de cosa propia cuando juzgamos que se adquiere
para nosotros el dominio, y poseemos por causa por la cual se adquiere, y además como cosa
propia; por ejemplo, por causa de compra poseo como comprador, y como cosa propia;
asimismo, las cosas donadas, ó legadas, las poseo a título ó de donación, ó de legado, y además
como cosa propia".
En D.41.2.1,3,4 Paulo indica que se habla de posesión pro suo para indicar genéricamente que se
posee un modo idóneo al conseguimiento de la prescripción adquisitiva: en D.41.3, 13 pr. y 2
(Paulo) demuestra análogamente possidere pro suo significa poseer en una forma que conduce a
la Usucapión; En 13.41.3.5 Gayo niega la possessio pro suo a las posesiónes según causa
lucrativa; en 13.5.3,13,1 Ulpiano remarca que la possesio pro suo es un título genérico que puede
acumularse en cualquier otro título que tenga una genérica denominación.
Para terminar un título que presenta interesantes ribetes y asuntos en el título de pro herede, es
necesario distinguir, se puede hablar de esta Usucapión en dos modos: a) Para entender la
Usucapión en favor del heredero de cosas por el consideradas como hereditarias cumplida a
propio favor por un heredero aparente, sostenemos el exacto punto de vista considerando que
basta tener presente el concepto de Justa Causa en la Usucapión para comprender como la
herencia no pueda funcionar por título idóneo a la adquisición de la propiedad por Usucapión. La
herencia en un modo general de sucesión en todas las relaciones jurídicas del difunto, por tanto,
si el difunto poseía ad usucapionem sobre la base de una venta o una donación, obviamente la
adquisición prescripcional a igual título, si el difunto detentaba una cosa a título de
arrendamiento, de comodato, de depósito o similar, el heredero subentraba en tales relaciones, el
difunto podrá ser propietario de tales cosas, y pagar así de buena fe, pero la Justa Causa de
Usucapión faltaba igualmente.
La adquisición prescripcional pro herede, acontecía en el término de un año aún cuando se
tratase de cosas inmuebles. No se podía usucapir en lo tocante a los herederos suyos y
necesarios, puesto que la propiedad y la posesión de la totalidad de los bienes hereditarios pasaba
a ellos automáticamente al momento de la muerte del de cuius. En cambio la Usucapión podía
tener lugar aún con respecto a otros herederos, aún después de la aditio (adicción de la herencia),
porque con este acto no se adquiría la posesión. Esta en discusión si por tal título, ocurriesen al
inicio de la Justa Causa y la buena fe. Generalmente, la Doctrina responde negativamente, pero
se ha hecho también notar que la Justa Causa parece identificarse con la aprehensio pro herede
que concreta el momento inicial de la posesión. Por la exclusión de la exigencia de la buena fe se
manifiesta Gayo en Inst.11, 55. Para la conciencia jurídica más progresista y de frente a la
profunda evolución que progresivamente la sucessio vino atravesando la usucapio pro herede
debía aparecer como improba, Gayo II, 56, la define justamente como improba y lucrativa, esto
es, que ocasiona ventajas e injustificadamente ninguna carga. Hacía el fin de la República y en
los principios del Imperio, la Usucapión de la herencia en bloque fue prohibida y permaneció
posible la usucapilidad de particulares cosas hereditarias. El principio que "nemo sibi ipse
causam possessionis mutare pootest" impide la adquisición en favor de aquellos que ya
detentasen bienes hereditarios por otro título, puesto que habrían debido unilateralmente, cambiar
el animus possidendi. En el ámbito de los institutos propios del derecho sucesorio, el pretor
concedió el ejercicio del Interdicto Quorum Bonorum (Gayo 4,144) para impedir los efectos de
la Usucapión aún contra quien ya hubiese realizado tal adquisición, en el Derecho Bizantino
C.8,2, el carácter de este Interdicto era provisorio concedido contra quien haya entrado en
posesión de bienes hereditarios por cualquier título.

