Page 856 - Pleno Jurisdiccional Nacional Civil y Procesal Civil
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la circunstancia que el precedente poseedor no es el propietario de la cosa, o bien, no tiene la
facultad de enajenarla, o también por no haberse cumplido en las hipótesis en las cuales eran
recurridas ad substantiam, las formas solemnes de transferencia de la propiedad. La Justa Causa
por consiguiente demuestra la ausencia de lesión a otro en la toma de posesión. La Justa Causa
reside de vez en cuando, en el hecho de una ocupación de una cosa abandonada, en el decreto del
Pretor concedido a quien goce ex iure praetorio de una cosa y que, en virtud de aquel decreto la
adquiere en propiedad civil; en la usucapio pro herede de la cual se ha hecho señalamiento, fusta
causa es el hecho que ninguno haya tomado posesión de la herencia vacante, léase 13.41.3.29.
(Paulo); Corso H.2.250.55.
Es necesario, observa Bonfante, que pasa a entender el concepto de la fusta causa es fundamental
remontarse a aquella que es la idea madre de la Usucapión, y esto es, a la posesión: la Usucapión
no es más que adquisición mediante la posesión, pero la adquisición de la posesión debe ser
acompañada por limites que impidan que tal adquisición se transforme en una violación de
derechos constituidos. La Justa Causa cumple la exigencia que sea una justificación positiva de
la ausencia de lesión ajena en la toma de posesión.
El derecho antiguo, como hemos señalado, no exigiendo el requisito de fusta causa, se limita a
exigir un requisito meramente negativo: la ausencia de lesión en la posesión ajena. La posesión
del usucapiente no debía estar afectada de vicios de violencia clandestina o precariedad,
Bonfante, demuestra con meridiana claridad este punto, el que se vincula al principio del antiguo
derecho que el limite de la Usucapión era el furtum, argumentando el paralelismo existente en la
usucapio pro herede y en los usurrepciones, entre la aceptación de la Usucapión y la ausencia de
furtum, paralelismo que Gayo hace resaltar, poniendo las dos cosas en relación como una
consecuencia de la otra. Asi mismo Bonfante expresa que la ausencia de hurto debía significar
ausencia de lesión en la posesión ajena. En el derecho más evolucionado se aspiró, en cambio, a
una intrínseca ausencia de espíritu lesivo, en la toma de posesión y el principio de este cambio,
es justamente representado por el afirmante de la fusta causa possidendis o usucapionis. Se quiso
en sustancia, que la posesión, sobre la cual la Usucapión se funda, correspondiese a condiciones
objetivas, cuya subsistencia era asegurarse contra injustas expoliaciones, condiciones más
complejas que no aquellas representadas por la simple ausencia de violencia o clandestinidad en
el inicio de posesión misma. En el ultimo siglo de la Republica, el concepto de fusta causa y su
valor en la usucapio se era, en tal manera, venido entonces determinando y afirmado después de
un proceso gradual y lento de formación.
En las fuentes romanas, las singulares iustae causae son específicamente tratadas. Los
jurisconsultos romanos no designaban como títulos aquellas particulares causas justificaante de
la posesión ad usucapionem; ellos usan anteponer al nombre de cada acto la partícula pro y
hablan de adquisición pro derelicto 13.41.7; pro donato 13.41.6; pro emptore 13.41.4; pro herede
13.41.5; pro legato 13.41.8; pro dote 13.41.9; pro suo 13.41.10.
Veamos a continuación dichos títulos:
Paulo 13.41.2.3.21: "Hay tantos géneros de posesión como causas de adquirir lo que no sea
nuestro, por ejemplo, á título de comprador, de donación, de legado, de dote, de heredero, de
dación por noxa, de cosa suya; así como las cosas que cogemos en la tierra y en el mar, ó de los
enemigos, ó las que nosotros mismos hicimos que existiesen; y en suma, más bien hay un solo
género de poseer é infinitas especies". La más simple fusta causa es el título pro derelicto, que,
por otra parte, ha originado controversia doctrinal.

