Page 161 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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antigua muralla de la ciudad, construida para mantener

              fuera a los adquisitivos ronin japoneses, y que había sido

              derribada  y  convertida  en  una  carretera  de


              circunvalación.



                 Era parte del Reino Exterior, lo que quería decir que


              los diablos extranjeros estaban permitidos, mientras los

              escoltasen chinos. Más allá, más en el interior del viejo


              vecindario,  supuestamente  había  un  trozo  del  Reino

              Medio  —el  Reino  Celeste,  o  R.C.  como  les  gustaba

              llamarlo— donde no se permitía la presencia de ningún


              extranjero.




                 Un  asistente  llevó  a  Hackworth  hasta  la  frontera,

              donde  pasó  a  la  República  Costera  de  China,  un  país

              completamente diferente que incluía, entre otras cosas,


              virtualmente  todo  Shanghai.  Como  para  demostrarlo,

              los  jóvenes  ocupaban  las  esquinas  vestidos  con  ropas

              occidentales,  escuchando  música  a  alto  volumen,


              piropeando a las mujeres y generalmente ignorando sus

              deberes filiales.




                 Podía haber tomado un autorickshaw, que era el único

              vehículo  aparte  de  una  bicicleta  o  un  monopatín  lo


              bastante  estrecho  para  recorrer  aquellas  viejas  calles.

              Pero no sabía qué vigilancia podía haber en un taxi de


                                                                                                  161
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