Page 163 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Incontables veces esa tarde, Hackworth había sido
asaltado por la vergüenza, y las mismas veces la había
rechazado con racionalizaciones: ¿Era tan malo lo que
hacía? No estaba vendiendo ninguna de las Cuevas
tecnologías que lord Finkle‐McGraw había pagado a
Bespoke por desarrollar. No estaba beneficiándose
directamente. Estaba intentando asegurar un mejor
lugar en el mundo para sus descendientes, que era la
responsabilidad de todo padre.
El viejo Shanghai estaba cerca del Huangpu; hubo
una época en que los mandarines se sentaban en sus
pabellones de jardín para disfrutar de la vista del río. En
unos minutos Hackworth había cruzado un puente a
Pudong y estaba atravesando pasos estrechos entre
rascacielos iluminados, directo hacia la costa a unas
pocas millas al este.
A Hackworth lo habían catapultado de su posición
anterior a la élite de Bespoke por haber inventado los
palillos chinos mediatrónicos. En aquella época trabajaba
en San Francisco. La compañía se centraba arduamente
en productos chinos, intentando superar a los japoneses,
que ya habían inventado una forma de generar arroz
pasable (¡cinco variedades diferentes!) directamente de
la Toma, superando toda la producción de arrozal/culi,
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