Page 167 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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tan  poco  respetaba;  no  tenía  derecho  a  interferir.  Su

               papel como abuelo era mimar y dar regalos. ¿Pero por

               qué no hacerle un regalo que le diese lo que faltaba en


               aquellas escuelas?



                  Es  ingenioso,  había  dicho  Hackworth,  sorprendido


               por  la  picardía  de  Finkle‐McGraw.  ¿Pero  cuál  era  el

               ingrediente?




                  No lo sé exactamente, había dicho Finkle‐McGraw,

               pero para empezar me gustaría que volviese a casa y


               considerase el significado de la palabra «subversivo».




                  Hackworth no tuvo que pensarlo mucho, quizá porque

               había meditado por sí mismo esas mismas ideas durante

               mucho tiempo. La semilla de la idea había germinado en


               su  mente  durante  algunos  meses,  pero  no  había

               florecido, por la misma razón que ninguna de las ideas

               de Hackworth se había convertido en una compañía. Le


               faltaba un ingrediente y, como ahora comprendía, ese

               ingrediente era la subversión. Lord Alexander Chung‐

               Sik  Finkle‐McGraw,  la  personificación  de  la  sociedad


               victoriana, era un subversivo. Era infeliz porque sus hi‐

               jos no eran subversivos y le aterrorizaba la idea de que


               Elizabeth fuese educada en la tradición cerrada de sus





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