Page 174 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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incrédulo cómo el chico se perdía en la distancia. Luego
volvió a conectar las baterías de la bicicleta y comenzó a
perseguirlo.
Su impulso natural había sido llamar a la policía. Pero
como estaba en la Altavía, eso significaba la Policía de
Shanghai. En cualquier caso, no hubiesen podido
responder con la suficiente rapidez para atrapar al chico,
que ya se acercaba al fin de la Altavía, donde podía
meterse en cualquier lugar de los Territorios Cedidos.
Hackworth casi lo atrapa. Sin el apoyo no hubiese
habido problema, porque Hackworth se ejercitaba a
diario en su club mientras que el chico tenía el aspecto
regordete del tete típico. Pero el chico tenía una buena
ventaja. Para cuando llegaron a la primera rampa que
llevaba a los Territorios Cedidos, Hackworth sólo estaba
a diez o veinte metros, tan cerca como para no resistir
seguir al chico por la rampa. Una señal sobre su cabeza
decía: ENCANTAMIENTO.
Ambos adquirieron más ‐velocidad en la rampa, y una
vez más el chico agarró el borde de la chistera. Esta vez
la rueda delantera de la bicicleta giró al lado equivocado.
El chico salió despedido del asiento. La bicicleta se alejó
una distancia irrelevante y chocó con algo. El chico rebotó
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