Page 179 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 179

contener una gran cantidad de personas trabajando lado

              a  lado  en  una  vasta  estructura  de  cubículos  semi‐

              privados.




                 —Echémosle un vistazo a tu rejilla, cariño —dijo un

              hombre, que se había identificado como señor Fred («no


              es mi nombre real») Epidermis, después de sacarse el

              cigarro de la boca y darle a Miranda un prolongado y


              metódico repaso visual de cuerpo entero.



                  —Mi rejilla no es ningún Cariño —dijo ella. Cariño®


              y  Héroe®  eran  las  mismas  rejillas  que  se  vendían  a

              millones de mujeres y hombres respectivamente. Esas


              personas  no  querían  en  absoluto  ser  ractores,

              simplemente  hacerlo  bien  cuando  estaban  en  un

              ractivo.  Algunos  eran  lo  suficientemente  estúpidos


              como para creer la publicidad que decía que esas rejillas

              podrían ser la puerta al estréllate; muchas de esas chicas

              probablemente acababan hablando con Fred Epidermis.




                  —Ooh,  ahora  soy  todo  curiosidad  —dijo,

              retorciéndose lo justo para hacer que Miranda apretase


              los labios—. Vamos a ponerte en un escenario y veamos

              qué tienes.








                                                                                                  179
   174   175   176   177   178   179   180   181   182   183   184