Page 176 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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durante cinco años, con una paga algo mejor. Con su
aspecto probablemente hubiese podido conseguir trabajo
como asistenta de una dama o doncella y convertirse en
una sirvienta superior, pero prefería el trabajo de
institutriz. Aparte de cualquier cosa mala que sus padres
le hubiesen hecho, al menos la habían obligado a ir a
algunas buenas escuelas, donde había aprendido a leer
griego, conjugar verbos latinos, hablar un par de lenguas
romances, dibujar, pintar, integrar algunas funciones
simples y tocar el piano. Trabajando de institutriz, podía
hacer uso de todo eso. Además, prefería incluso a los
niños peor educados que a los adultos.
Cuando los padres finalmente se dignaban venir a
casa para dar a sus hijos algo de Tiempo de Calidad,
Miranda corría a sus habitaciones subterráneas y se
metía en el ractivo más barato y malo que podía
encontrar. No iba a cometer el error de gastar todo su
dinero en buenos ractivos. Quería que le pagasen, no
pagar, y la ractuación podía practicarse tan bien en un
dispara‐a‐lo‐que‐se‐mueva como en Shakespeare.
Tan pronto corno ahorró sus umus, hizo el viaje que
tanto ansiaba a la modería, y entró con la barbilla tan
alta como la proa de un clíper sobre un cuello de tortuga
negro, con el aspecto de una ractriz, y pidió una Jodie.
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