Page 177 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Eso volvió algunas cabezas en la sala de espera. Después
todo fue muy bien, señora y por favor póngase
cómoda y le gustaría algo de té, señora. Era la
primera vez desde que ella y su madre se habían ido de
casa que alguien le ofrecía té en lugar de ordenarle que
lo preparase, y sabía muy bien que sería la última vez en
varios años, incluso si tenía suerte.
La máquina de tatuaje trabajó en ella durante
dieciséis horas; le pusieron Valium en el brazo para que
no se quejase. La mayor parte de los tatuajes hoy en día
era como una palmada en la espalda. «¿Está seguro de
querer el cráneo?» «Sí, estoy seguro» «¿Seguro,
seguro?» «Seguro» «Vale...» y BANG y ahí estaba el
cráneo, chorreando sangre y linfa, atravesando tu
epidermis con una onda de presión que casi te sacaba de
la silla. Pero una rejilla dérmica era otro asunto, y una
Jodie tenia cien veces más ʹsitos que las rejillas de baja
resolución que llevaban muchas estrellas del porno,
como diez mil sólo en la cara. La parte más desagradable
fue cuando la máquina bajó hasta la garganta para
plantar un montón de nanófonos que iban de sus
cuerdas vocales hasta las mandíbulas. Para eso cerró los
ojos.
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