Page 181 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 181

siguiendo los desplazamientos de su mandíbula y labios.

               Fuera,  Fred  Epidermis  manejaba  los  controles  de

               edición, acercándose a su cara, que era tan densa como el


               núcleo galáctico. En comparación, sus brazos y piernas

               eran brumosas nebulosas y la parte de atrás de su cabeza

               era  casi  invisible,  con  un  total  de  unos  cien ʹsitos


               colocados alrededor del cuero cabelludo como los vértices

               de una cúpula geodésica. Los ojos eran agujeros vacíos,


               excepto (suponía) cuando los cerraba. Sólo por probar,

               hizo un guiño al mediatrón. Los ʹsitos de los párpados

               eran tan densos como las hojas de hierba en un jardín,


               pero unidos en acordeón excepto cuando el párpado se

               expandía sobre el ojo. Fred Epidermis reconoció el movi‐


               miento y aumentó la imagen tan violentamente que ella

               casi se cayó de culo. Pudo oírle reír.




                  —Te acostumbrarás, cariño —dijo—. Quédate quieta

               mientras compruebo los ʹsitos en los labios.




                  Se dirigió a los labios, moviéndolos de un lado a otro,

               mientras ella los arrugaba y los apretaba. Agradeció que

               la drogasen cuando hicieron los labios; allí había miles


               de nanositos.











                                                                                                  181
   176   177   178   179   180   181   182   183   184   185   186