Page 307 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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con mamá y la hacía dar grititos y retorcerse. Nell le
pedía a mamá que le leyese una historia del libro mágico,
y Tad la empujaba y la amenazaba con darle una paliza.
Y finalmente mamá dijo:
—¡Déjame tranquila, Nell! —y echó a Nell por la
puerta, diciendo que fuese a la sala de juegos por un par
de horas.
Nell se perdió en los pasillos y empezó a llorar; pero el
libro le contó la historia de cómo la Princesa Nell se
había perdido en los interminables corredores del
Castillo Tenebroso, y cómo descubrió el camino usando
su inteligencia, y eso hizo que Nell se sintiese segura;
como si nunca pudiese perderse cuando llevaba el libro
con ella. Finalmente Nell encontró la sala de juegos.
Estaba en el primer piso del edificio. Como era normal,
allí había muchos chicos y ningún padre. Había un
lugar especial a un lado de la sala de juegos donde los
bebés podían sentarse en cochecitos y arrastrarse por el
suelo. Allí había algunas madres, pero le dijeron que era
demasiado mayor para jugar en aquella habitación. Nell
volvió a la gran sala de juegos, que estaba llena de chicos
mucho mayores que Nell.
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