Page 303 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Su próxima meta en la vida —dijo el juez Fang—,

              será demostrar eso a mi entera satisfacción.




                  La puerta se abrió. Uno de los condestables del juez

              entró en la habitación y se inclinó para disculparse por

              la interrupción, luego se adelantó y le entregó un rollo


              al magistrado. El juez examinó el sello; llevaba la marca

              del Doctor X.




                  Lo llevó a la oficina y lo desenrolló sobre la mesa. Era

              genuino, escrito en papel de arroz con tinta de verdad,


              no una cosa mediatrónica.




                  Se  le  ocurrió  al  juez,  incluso  antes  de  haber  leído

              siquiera aquel documento, que se lo podría llevar a un

              marchante de arte en Nanjing Road y venderlo por el


              sueldo de un año. El Doctor X, dando por supuesto que

              fuese  realmente  él  quien  había  dibujado  aquellos

              caracteres, era el calígrafo vivo más impresionante que el


              juez  Fang  había  visto  nunca.  Su  trazo  delataba  una

              rigurosa  base  confuciana,  muchas  más  décadas  de

              estudio  de  las  que  el  juez  Fang  podía  pretender,  pero


              sobre  esa  base  el  doctor  había  desarrollado  un  estilo

              definido, muy expresivo sin ser desaliñado.








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